La historia del equípo de las Estrellas Orientales se inicia con
la llegada misma del beísbol al país, del cual existen varias
versiones, siendo la más aproximada a la lógica la enarbolada por
el gran periodísta e investigador venezolano Don Juan Vené, quien
ha logrado incorporar dentro de sus investigaciones la tésis de que
despues de: extenderse por toda la unión americana, fruto del flujo
del intercambio comercial existente entre los norteamericanos con
la isla de Cuba y la proximidad de las costas de La Florida con la
isla, el beísbol llegó hasta la mayor de las antillas donde echó
raíces y se expandió por toda la nación de manos de la tripulación
del vapor María Herrera el 25 de Septiembde de 1886.
Estos efectuaron un rudimentario partido en la playa de Pita de
aquí de San Pedro de Macorís y al marcharse dejaron en manos de los
lugareños sus bates, guantes y pelotas, siendo este partido
celebrado el 25 de Septiembre (viernes) de 1886 entre dos conjuntos
denominados "Santiago de Cuba" y "Angelina", se sobreentiende que
los peloteros eran los marineros del barco María Herrera.
O sea, el beísbol llegó a República Dominicana por la ciudad de
San Pedro de Macorís, pero los primeros propulsores fueron los
hermanos de nacionalidad cubana Ignacio y Ubaldo Alomá, quienes
tenían como oficio la herrería, la cual le dió fama y fortuna y
tenían su taller ubicado en la calle Las Mercedes de la Zona
Colonial de la ciudad capital.
Trás la cercanía de utileria, utilizando hilos y trapos
elaboraban las pelotas y torneando rústicamente cualquier trozo de
madera hacían los bates.
El juego fue calando rápidamente en la población y con la ayuda
de varios ciudadanos formaron dos conjuntos, a los que denominaron
"Cervecería" y "Cauto" en honor a un caudaloso río de Cuba.
De esta manera se fue propagando el juego por el territorio
nacional, hasta que en el año 1907 nace el 7 de Noviembre el Club
Atlético Licey y luego nace el Nuevo Club, lo que motivó a los
petromacorisanos a formar uno también, creándose entónces, el
primer equípo en 1910.
Integrado por John Abbes, Lorenzo Bobea (quien después sería
periodísta y fotógrafo), Pedro Correa, Raul Carbuccia, Manuel
Jiménez (la culebra), Pompillo Santana, Miguel Angel Risco, Emilio
Guerrero, José Antonio González (checho) Lico Mallén y Miguel
Zaglul.
La mascota era Tulio Benzo y el grupo era sustentado por el
ciudadano puertoriqueño Luís Prada, quien era una especie de
presidente o apoderado del equípo. En el año 1912 el
Ayuntamiento de San Pedro de Macorís (uno de los más prestigiosos
del país en la época) organizó un torneo donde vieron acción los
Tigres del Licey, Nuevo Club y los nuestros.
Los Tigres del Licey y Nuevo Club se enfrentaron en un
campeonato o serie en la ciudad capital, venciendo los del Nuevo
Club a los Tigres del Licey, viajando posteriormente hasta la
Sultana del Este a enfrentarse al equípo local, siendo vencidos en
el primer encuentro de la serie. Ya el segundo cotejo, los
del Nuevo Club alegaron parcialidades de los arbitros y abandonaron
el partido, decretándoseles un for-feit en los partido siguientes,
lo que automáticamente le dio la corona al conjunto de San Pedro de
Macorís.
Este hecho sumió en un letargo y una profunda crisis de la que
no saldría hasta varios años mientras se le daba cuerpo a un real
torneo.
El equípo de San Pedro se mantuvo practicando y reorganizándose
participando en algunas series con otros conjuntos. En el año
1915 nos visitó para una corta serie de exhibición un equípo
llamado Niagara.
Pasaron varios años hasta que en el 1923 ya con la integración
de los Leones, fundados el 17 de Febrero de 1921, los Tigres del
Licey, un equípo integrado por las Estrellas Cibaeñas y el equípo
de San Pedro de Macorís del Mar, que en ese año comienza a
identificarse como las Estrellas Orientales.
Este torneo tampoco terminó, druto de la rivalidad existente
entre los Tigres y Leones, quienes armaron un terrible lio que dió
al traste con el torneo, el cual, al momento de suspenderse tenía
al Escogido en el primer lugar, los Tigres en el segundo, los
Cibaeños en el tercero y a las Estrellas en el cuarto puesto
(sótano).
En los años siguientes se siguió jugando varios torneos en la
ciudad capital, con la participación de los Tigres, Leones y
Aguilas del Sanguino, partiendo de 1926 mientras los jugadores
nuestros practicaban en las ligas de Puerto Rico, Cuba, Venezuela,
Panamá y Nicaragua.f
No fue hasta 1936 cuando ralmente renace el verdadero campeonato
nacional, con la participación d elas Estrellas Orientales,
Santiago, Tigres y Leones, los que se enfrentaron en un torneo de
varios meses de duración denominado "Mayor Trujillo" a petición de
los santiagueros y se disputó la copa Julia Molina (madre del
dictador Trujillo), se acordó la inclusión de tres refuerzos
extranjeros para cada equípo y cuatro para las Estrellas.
El 27 de Febrero del 1936 se inicia el torneo con la presencia
del mayor José Arismendi Trujillo (Petán) a quien se le dedicó el
torneo. Este montó en cólera al ver al campo corto de los
Leones del Escogido uniformado de verde y jugando el jardín
central, aduciendo que no soportaba la presión de los fanáticos del
Licey.
El jugador era Juan Esteban Vargas Marcano -Tetelo Vargas- quien
con la adición de los cubanos Ramón Bragaña y Manuel -Cocaína-
García, junto a un gran elenco, compuesto por Mateo de la Rosa,
Papo de la Rocha, Pedro Julio Fortunato, Bebecito del Billar,
Javier Pérez (la marimanta), Aladino Paez, Piñao Acosta, Julio
Anglada, Luís Troche, José Beltrán, Toñé Medina y Pedro Arango,
donde Enrique Mejía era el dirigente, Papote Nina era la mascota y
el Lic. Federico Nica era el Director de mayor jerarquía dentro del
grupo.
Ese trabuco de equípo conquietó el campeonato de 1936 pactado a
48 partidos, provocando que para impedir otro año verde, el 1937,
se fusionaran en un solo equípo los conjuntos de la capital,
quienes reclutaron el mejor material disponible de las ligas negras
de norteamerica y los mejores beisbolístas cubanos de la época,
encabezados por Martin Dihigo, Joshua Gibson, Leroy -Satchey-
Paige, Rodolfo Fernández , entre otros, quienes integraron el
conjunto de los Dragones de Cuidad Trujillo. Pero el torneo
fracasó por las presiones que los "hombres de negro" de la época
ejercían sobre el torneo con la finalidad de que los Dragones de
Ciudad Trijullo se quedaran con la corona. (Algunos de estos
refuerzos pertenecían a las Estrellas, los cuales fueron firmados
por el Lic. Federico Nina, pero al llegar al hidropuerto de S.P.M.
fueron robados por la tiranía trujillista encabezados por el Dr.
José E. Aviar y llevados a Ciudad Trujillo al equipo de los
Dragones).
Fanáticos de la época nos narran que los partidos de beísbol se
efectuaban en el estadio Tetelo Vargas en los terrenos de la
Escuela Normal, hoy Liceo Secundario José Joaquín Pérez. El
rústico parque, estaba cercado con alambres de púas y malla de
gallinero.
Los juegos frente a las Estrellas Cibaeñas transcurrían de forma
normal, no así los efectuados frente al Ciudad Trujillo, los cuales
siempre eran bastantes incidentados, narrándose uno muy particular,
entre los tantos.
En un encuentro entre Estrellas de Oriente y los Dragones de
Ciudad Trujillo, el equipo de la capital, con la encomienda expresa
de ganar el partido, pero a pesar de la parcialidad de los árbitros
capitalinos, los Orientales tomaron la delantera del encuentro y le
entraron a palo a todos los lanzadores contrarios, en ese momento
el dirigente de los Dragones, envió un lanzador al bull-pen a
calentar, mientras que el lanzador que se mantenía en el box adujo
que el brillo de la tarja que estaba detrás del home plate le
molestaba en los ojos y con una toalla (la cual siempre usaba en su
cuello), se acercó con una lentitud pasmosa a tapar la tarja, pero
también dando tiempo para que llegara la noche y el encuentro fuera
suspendido por oscuridad.
Al descubrir la fanaticada las tretas de los capitaleños, se
dispusieron a abandonar el parque, pero para sorpresa de todos, en
las afueras del parque, estaba la "guardia" devolviendo al público
a presenciar el partido por las fuerzas, y con la complicidad de
los árbitros, los del Ciudad Trujillo, terminaron ganando el
encuentro.
El torneo estuvo plagado de incidentes como este y los del
Ciudad Trujillo ganaron el campeonato, pero los conjuntos no
aguantaron la presión y el torneo entró en otra gran crisis, lo que
decretó otro letargo del que no despertaría hasta el año 1951,
marchándose nueva vez los mejores jugadores locales a participar en
las diferentes ligas del Caribe y ligas negras de los Estados
Unidos.
Mientras los que se quedaban en el país, se conformaban en
participar en juegos de exhibición y cortas series con algunos
conjuntos de otras localidades del país, donde ya el beísbol se
hacía un deporte popular.
Por otro lado, al continuar celebrándose series entre Licey y
Escogido, algunos muchachos nuestros cerraron filas con uno que
otro de esos equípos.
A finales de la década del cuarenta (1948) visitan al país los
conjuntos Dodgers de Brooklyn y su filial triple A, los Reales de
Montreal, celebrando estos últimos un partido de exhibición con el
conjunto de San Pedro de Macorís, donde Son Howell lanzó una joya
de partido pese a permitir un triple del primer bateador al que se
enfrentó. Luego retiró a los 27 bateadores en forma
consecutiva sin permitir más libertades.
Ya con un beísbol amateur con categoría mundialista, donde se
destacaba el petromacorisano Bienvenido -Bell- Arias, se comienzan
los aprestos del reinicio del beísbol rentado en el país.
Nueva vez, el Lic. Federico Nina tenía la presidencia del
conjunto y el 5 de Mayo de 1951 se le daba inicio al campeonato que
concluyó el 24 de Septiembre con la victoria de los azules del
Licey frente a los Leones del Escogido.
El torneo fue pactado a 108 juegos divididos en dos series y los
campeones de ambas series se enfrentaban en una gran final (en el
caso de que un conjunto ganara las dos vueltas, entónces le
correspondía al conjunto del segundo mejor record pasar a la
final), las Aguilas Cibaeñas ocuparon la tercera posición y las
Estrellas Orientales ocupaban el sótano.
En este torneo de 1952 fue donde el norteamericano Terry
McDuffie, lanzando para las Aguilas, realizó un partido donde
blanqueó al conjunto de las Estrellas y permitirle 14 indiscutibles
y al final del partido un jugador del equípo de San Pedro se le
acercó y le dijo, "nos blanqueaste, pero te conectamos 14 hits", a
lo que el refuerzo argumentó su lapidaria frase "La hit no gana
juego".
En el año 1953 nueva vez los azules del Licey se alzaron con la
corona, guiados por Alonzo Perry, quien fue un azote para todo el
pitcheo de la liga, siendo dueño de la mayoría de los lideratos
ofensivos. Las Aguilas fueron los sub-campeones, los Leones
ocuparon la tercera posición y no me pregunten por el último
lugar.
Ya para el próximo torneo, -1954- la historia se
escribiría de otra manera, cuando el equípo de las Estrellas
Orientales, ya en mano del Sr. Rafael Antún, jugando en el estadio
Ramfis, que había sido trasladado a un hipódromo ubicado en lo que
es hoy la barriada de Restauración y era modificado para jugar
beísbol, donde los parroquianos pagaban 15 centavos en palcos
techados, 10 centavos en palcos al sol y 5 centavos en
bleachers.
Los verdes lograron formar un pavoroso conjunto, compuesto por
jugadores del calibre de el inmenso Tetelo Vargas, Chico Conton,
Carrao Bracho, Bell Arias, entre otros destacados por publicaciones
de la época.
El final del campeonato, Tony Piña lo narró de la siguente
manera:
"Con el partido empatado a una carrera llegó el octavo
inning para las Estrellas Orientales. Jeff Williams y Papito
Mateo conectan sencillos y Johnny Davis es golpeado para llenarse
las bases. En esa situación el dominicano Bell Arias dispara
hit empujador de la vuelta desiciva del partido"
"Con el juego 2 x 1 Wenceslao González cierra la última
oportunidad azul a ritmo de conga y cae el telón dejando la corona
y el centro sobre la testa y la diestra del elefante verde de San
Pedro de Macorís".
El campeonato del 1954 fue el último celebrado en el verano y a
partir del 1955 se inició la época del beísbol otoño -
invernal.
| No. |
Nombre |
Pos. |
Año |
| 1 |
Tetelo Vargas |
OF |
1936 |
| 4 |
Alfredo Griffin |
SS |
1976 |
| 5 |
Rico Carty |
LF |
1963 |
| 10 |
Ralph Garr |
OF |
1968 |
| 12 |
Manuel Castillo |
3B |
1980 |
| 16 |
Rafael Ramírez Peguero |
SS |
1980 |
| 17 |
Silvano Quezada |
P |
1967 |
| 18 |
Rafael Batista |
1B |
1973 |
| 123 |
José Oliva |
3B |
1994 |