El hombre ha utilizado desde la
antigüedad sustancias para incrementar su rendimiento. Griegos y
romanos utilizaban hidromiel como estimulante del SNC, y vino como
relajante para mejorar su rendimiento en las pruebas olímpicas,
aunque no es hasta el siglo XIX cuando empieza su auge.
El desarrollo científico-técnico
que se ha producido en los últimos decenios ha tenido una marcada
repercusión en la esfera de la actividad deportiva. La aplicación
de las diferentes ciencias al sistema de preparación del deportista
ha posibilitado elevar el rendimiento atlético y optimizar sus
posibilidades en el logro de nuevas metas y récords.
A partir de los años setenta se
produce a escala mundial una participación más activa de los
científicos en la esfera del deporte, ramas como la Medicina, la
Fisiología, la Bioquímica y la Psicología encuentran un terreno
fértil para introducir sus avances científicos y tecnológicos. Así
la diferencia entre los resultados deportivos de los países ricos y
pobres se incrementa, el abismo entre el desempeño atlético de cada
uno se agudiza debido a factores nutricionales, cantidad y calidad
de implementos deportivos, posibilidades de competir y a la
capacitación de los preparadores se le suma la posibilidad de poder
introducir los avances de la ciencia en el proceso de preparación
deportiva.
Lamentablemente no siempre el
desarrollo científico favorece al progreso y al bienestar de la
población; la actividad científica obedece a determinados intereses
políticos, económicos y morales que predominan en una sociedad, lo
que responde evidentemente a intereses de la clase dominante. Esta
realidad y expresión social de la ciencia y la tecnología no han
estado ajenas al mundo del deporte.
Queremos referirnos específicamente
al problema del Dopaje en el mundo deportivo. El uso de drogas con
la finalidad de mejorar el desempeño deportivo es una de las
tendencias actuales como consecuencia del profesionalismo, la
comercialización y los fines de lucro que se observan en el mundo
de hoy.
A la palabra "doping" se le
atribuyen diversos orígenes. Según Rodríguez C. (1992) se relaciona
con la voz inglesa "dope" que originalmente significaba pasta,
líquido espeso o grasa; se le atribuye también al lenguaje
sudafricano, "dope" que era una bebida alcohólica primitiva que se
utilizaba como estimulante en danzas ceremoniales. En el ámbito
deportivo este término se refiere al uso por parte de los atletas
de sustancias o métodos prohibidos para mejorar su rendimiento. El
deporte antes de la era Cristiana estaba caracterizado por la
violencia, con la participación de guerreros y la celebración de
competiciones entre las diferentes regiones como expresión de la
supremacía geográfica, económica y política entre las mismas.
En el período Romano se realizaban
competencias entre gladiadores y de carreras de caballos, como
medio de entretenimiento y enriquecimiento de algunos
organizadores, ya que el público pagaba por verlas. La búsqueda de
un espectáculo de gran lucidez, trajo consigo a que los
participantes en las luchas utilizaran drogas para lograr combates
más vigorosos y sangrientos.
La Era Cristiana estableció un
estancamiento al desarrollo de las actividades deportivas. Primaba
la creencia que el desarrollo físico limitaba el intelectual y el
rechazo a las competiciones violentas, lo que produjo un declive en
la popularidad del deporte.
Al final del siglo XIX con la
influencia de la Revolución Industrial se establecieron diferentes
variedades de actividades recreativas y juegos como expresión del
desarrollo de una nueva sociedad.
También el desarrollo científico y
tecnológico en diferentes esferas como las comunicaciones y el
transporte posibilitaron la difusión de las hazañas deportivas en
las diferentes regiones y la oportunidad de establecer competencias
entre deportistas de las mismas. La competitividad, el
profesionalismo y la comercialización marcaron nuevas exigencias en
cuanto a resultados deportivos, la necesidad de vencer originó
tendencias a utilizar drogas y sustancias estimulantes para elevar
los desempeños y brindar un espectáculo más atrayente, además la
proliferación de estos hábitos contribuyó al desarrollo de la
farmacología como ciencia.
El pasado siglo XX, nos mostró
evidentes tendencias negativas en el mundo del deporte, tendencias
que no responden a los verdaderos ideales que predican los
principios del Olimpismo y que se relacionan con: apoyar y fomentar
la difusión ética deportiva, oponerse a toda forma política y
comercial del deporte y los deportistas, desarrollar la lucha
contra el doping (6), es decir, el deporte es un medio que debe
perseguir el desarrollo de la salud, la confraternidad entre las
personas, la educación y formación del carácter y el esparcimiento;
principios sanos ajenos a los fines de lucro y enriquecimiento, no
obstante la realidad en el mundo actual es bien diferente.
Los avances tecnológicos son
utilizados con frecuencia como instrumentos para obtener cuantiosas
sumas de dinero, las exigencias económicas para alcanzar una óptima
preparación para competir son privaticias de los deportistas de
países ricos. El sistema de preparación deportiva moderno requiere
de la utilización de cuantiosos recursos donde se incluyen la
participación sistemática en competencias a nivel mundial, la
utilización de medicamentos y recuperantes capaces de posibilitar
la adecuada asimilación de las cargas, la utilización de
implementos y vestimentas deportivas acorde a las exigencias de las
Federaciones por solo mencionar algunos aspectos.
El desmedido afán de lucro de las
empresas que invierten fabulosas cifras para multiplicar ganancias
han promovido un ambiente de corrupción dentro de los deportistas,
se pretende que el deporte constituya un espectáculo atrayente
donde algunas compañías televisivas envenenando las mentes con la
promoción de productos e introduciendo ideologías que responden a
intereses de clases, se aparte de los verdaderos valores que lo
debe distinguir.
Todo este ambiente de corrupción
que se aparta de los principios que predicó el Barón de Cubertain
cuando fundó el 23 de Junio de 1894 el Comité Olímpico
Internacional y que resalta que lo importante en la vida no es el
triunfo sino el combate, ya que lo esencial no es conquistar sino
luchar amistosa y correctamente, está dirigido únicamente a lograr
un espectáculo que proporcione dividendos, a que la motivación
principal del deportista sea vencer para ganar dinero, esa es la
única filosofía válida para algunos que dirigen el deporte, y
promoviendo el alto nivel de competitividad incentivan a la
deslealtad y en su máxima expresión a la tendencia al dopaje.
A modo de ilustración exponemos
algunos ejemplos relacionados con la historia del dopaje:
1886: Ocurre la primera muerte por
dopaje, cuando un ciclista, Linton murió por sobredosis de
Trimethil;
1904: Se registra la primera casi-muerte en los
Olímpicos Modernos cuando un maratonista Thomas Hicks, usó una
mezcla de Brandy y estricnina
1932: En los Juegos de lo Angeles se encontró
en los vestuarios de los nadadores japoneses los cuales habían
dominado absolutamente las pruebas unas plantas en cuya composición
química intervenía el TNT
El alemán Harbig conquistó la victoria utilizando
anfetaminas
1956: En Melbourne aparecieron diversos trastornos
médicos en los deportistas que no pudieron considerarse normales,
atribuyéndoselo a la utilización de sustancias dopantes;
1960: En los Juegos Olímpicos el ciclista danés
Kurt Jensen colapsó y murió debido a una sobredosis de
anfetaminas;
1964: En los juegos Olímpicos de Tokio fue notable
el aumento de la apariencia muscular de los atletas y se sospechó
entonces sobre el uso de drogas;
1967: El COI toma acción después de la muerte de
Tommy Simpsom debido al uso ilegal de anfetaminas en el Tour de
Francia;
1968: El COI publica una lista de sustancias
prohibidas y se inicia la toma de muestras en los Juegos
Olímpicos;
Década de los ´80: Casos Ben Jonson (1988)
(icono del doping mundial) Se descubrió estanozolol, un
anabolizante en su orina. Tras conocer que se dopaba desde 1981,
perdió todos sus titulos y Diego Armando Maradona Futbolista
argentino y "reincidente nato" (5)
Década de los ´90: Mueren a causa del consumo
de esteroides anabolizantes los discóbolos suecos Goran Svenson
(1995) y Stefan Fernholm (1997); Equipo completo Festina de
Ciclismo que participaban en 1996 en el Tour de Francia fueron
expulsados de la carrera tras ser encontrados en el coche de su
masajista sustancias prohibidas (EPO), fallece (1998) la velocista
estadounidense Florence Griffith por prolongado consumo de hormonas
y esteroides.
Como se observa el dopaje se torna
en la actualidad un problema alarmante, como señala Gutiérrez. F.J
" El deporte de Alto Rendimiento en los últimos años ha estado
asociado a la búsqueda de los superatletas capaces de superar todo
tipo de récord y de marcas además, los grandes emporios económicos
han fijado como estrategia de mercado y de publicidad empresarial,
contactar atletas y deportistas consumados, quienes amparados como
los héroes de la modernidad en razón de su potencia y resistencia
física, promocionan productos y amplían sus ingresos económicos por
el aumento de las ventas".
Las tendencias hacia el dopaje han
estado relacionadas con el uso de sustancias según los "beneficios"
que producen y según el tipo de deporte en cuestión.
Los diferentes deportes difieren
con relación a las exigencias físicas y psicológicas que lo
caracterizan, así el tiro deportivo requiere de cualidades
especiales diferentes a los deportes de combates. Para un tirador
le es imprescindible elevar las capacidades atencionales, y los
mecanismos de autocontrol emocional, en cambio para un luchador le
es más decisivo elevar cualidades físicas como la fuerza, la masa
muscular, la resistencia, etc., así el uso del dopaje se relaciona
con las exigencias del deporte.
Otra tendencia que ha predominado
es que la producción de sustancias prohibidas antecede lógicamente
a los métodos de control, por lo que en la medida que surgen nuevas
sustancias se requiere de la creación de los mecanismos
científicos-tecnológicos para detectarlas.
Todo lo anteriormente señalado nos
permite llegar a conclusiones y reflexionar sobre la importancia
que requiere el tema tratado. Es evidente que el dopaje en el mundo
del deporte constituye un grave problema social. La tendencia hacia
el incremento del dopaje tiene como causas fundamentales la
mentalidad mercantilista, la intención de obtener elevadas
ganancias, que han incentivado el aumento del profesionalismo y la
comercialización.
Finalmente expresamos la necesidad
de que el COI, realice acciones más enérgicas en el combate contra
este flagelo, así como también el profesionalismo invada el terreno
del deporte amateur, ambos difieren en los principios que lo
determinan y son incompatibles en su esencia.