El Cairo. La junta directiva de la Federación
Egipcia de Fútbol fue disuelta el jueves y sus miembros recibieron
la orden de declarar ante los fiscales acerca de la violencia que
dejó 74 muertos tras un partido de liga.
El primer ministro Kamal el-Ganzouri anunció las medidas en una
sesión de emergencia del parlamento, así como la renuncia del
gobernador de Port Said y el jefe de la Policía local.
Decenas de aficionados murieron apuñalados o asfixiados cuando
estaban atrapados en un corredor largo y angosto tratando de huir
de rivales armados con cuchillos, porras y piedras, dijeron el
jueves testigos, en el peor incidente de violencia en este deporte
en el país.
Muchos egipcios, desde la gente hasta los legisladores, culpaban
a la Policía y a los militares gobernantes del país por no haber
evitado los disturbios en la ciudad costera mediterránea de Port
Said.
Varios legisladores acusaron a las fuerzas de seguridad de haber
actuado así intencionalmente, a fin de avivar el clima de
inseguridad que vive el país desde el derrocamiento de Hosni
Mubarak el 11 de febrero.
Al menos 74 personas perdieron la vida y cientos resultaron
heridas al término del partido del miércoles, cuando seguidores del
equipo local, Al Masry, furiosos, invadieron la cancha y provocaron
enfrentamientos y una estampida, sin que interviniera la Policía
antidisturbios.
Ahmed Ghaffar, uno de los aficionados del equipo visitante Al
Ahly, dijo que "contingentes de personas" quedaron atrapadas cuando
intentaban escapar, "lo que causó que muchas murieran asfixiadas en
el estrecho corredor".
"Las personas estaban pegadas unas con las otras debido a que no
había otra salida", dijo Ghaffar en un mensaje que difundió el
jueves en Twitter.
"Estábamos en la disyuntiva de las puertas cerradas y la muerte
que nos perseguía", afirmó.
Este incidente de violencia relacionada con el fútbol registró
el número más alto de víctimas fatales a nivel mundial desde
1996.
Un jugador dijo que "parecía una guerra".
El jueves por la mañana, decenas de manifestantes furiosos
cerraron la Plaza Tahrir de El Cairo, epicentro de la revuelta
popular que devino en el derrocamiento de Mubarak.
Otros inconformes cerraron la calle frente al edificio de la
televisora estatal en el centro de El Cairo antes de las marchas
previstas para esta jornada hasta el Ministerio del Interior a fin
de denunciar a la fuerza policial.
Un aficionado de Al-Masry, Mohammed Mosleh, difundió en Facebook
su relato sobre el incidente. dijo que "rufianes armados" estaban a
su lado en el estadio y advirtió una débil presencia policial.
"Lo ocurrido es increíble", apuntó. "Se suponía que estaríamos
celebrando, no estar matando. Derrotamos a Al-Ahly, algo que sólo
he visto dos veces en mi vida. Toda la gente estaba feliz. Nadie
esperaba esto", afirmó