ROMA. Juventus de Turín logró el miércoles
clasificarse para cuartos de final de la UEFA Champions League, al
imponerse con facilidad por 2-0 al Celtic de Glasgow, un resultado
que no hizo sino confirmar la superioridad que el equipo italiano
demostró en el partido de ida.
Con un marcador global de 5-0 a su favor, el equipo que entrena
el italiano Antonio Conte dio un paso más en la que a día de hoy es
su principal meta, volver a reinar en Europa, toda vez que en la
Liga de Italia las cosas le siguen pintando igual de bien, líder
con seis puntos de ventaja sobre el segundo, el Nápoli.
El equipo de Turín consiguió volver a pasar este miércoles por
encima del Celtic gracias a los tantos de los italianos Fabio
Quagliarella y Alessandro Matri, cuyos dos únicos goles en
Champions League los ha marcado precisamente contra el equipo
escocés.
Juventus afrontaba este partido como un mero trámite tras el 0-3
conseguido en la ida en el Celtic Park de Glasgow el pasado 12 de
febrero y, por ello, sobre el césped pudo verse a un equipo
italiano con un juego sereno y muy dosificado.
En los primeros minutos del partido la tónica fue la de un
Celtic que intentaba llegar a la portería de Gianluigi Buffon, sin
conseguir poner en apuros al guardameta (lleva 490 minutos imbatido
en Champions), y una Juventus que prefería jugadas de
contragolpe.
En una de ellas, en el minuto 24, fue cuando llegó el gol de
Matri, quien como hiciera en el partido de ida, fue el encargado de
abrir fuego contra el equipo de Neil Lennon, quien, desde la banda
y bajo la lluvia que caía sobre el Juventus Stadium de Turín, daba
muestras evidentes de impotencia.
Matri supo aprovechar un balón que quedó muerto en el área
pequeña en el despeje por parte del portero inglés Fraser Gerard
Forster a un tiro de Quagliarella, quien se disputó la titularidad
para este partido con su compatriota Sebastian Giovinco.
Más allá del tanto, la primera mitad del partido tuvo poco que
reseñar en cuanto al juego de los dos equipos, caracterizado por el
intento de llegar a la portería rival del Celtic y el contragolpe
de Juventus, siempre con mayor peligro.
Ya en la segunda mitad, el Celtic, que en noviembre ganó en su
estadio al Barcelona por 2-1 en la fase de grupos, pareció empezar
con un menor empuje, dejando que la delantera de Juventus llevara
mucho peligro a su portería desde el inicio.
PSG 1, VALENCIA 1
PARIS. Valencia se quedó a las puertas de la
sorpresa en el Parque de los Príncipes, de remontar el mal
resultado que traían de Mestalla en octavos de final de la Liga de
Campeones contra el París Saint-Germain, que logró meterse entre
los ocho mejores del continente tras empatar a uno.
El conjunto español creyó durante unos minutos en la remontada
ante el multimillonario PSG, que vuelve a los cuartos de final de
la Liga de Campeones 18 años después.
Los valencianistas efectuaron un gran segundo tiempo que les
permitió creer en una remontada que parecía casi imposible, que
solo un cinco por ciento de los equipos habían logrado en toda la
historia de la máxima competición europea.
Pero les faltó contundencia en el ataque, el mismo mal del que
adolecieron en la ida y que dejó tocada del ala la eliminatoria en
Mestalla.
El gol de Jonas en el minuto 55 hizo soñar al equipo, pero la
alegría duró apenas once minutos, el tiempo que tardó Lavezzi en
igualar.
Al Valencia le bastaba con un gol para forzar la prórroga y se
lanzó al ataque, encerró a los franceses, movido por la batuta de
Banega, que cambió la pinta de su equipo desde que tras el descanso
puso el pie en el césped.
Pero el tanto no llegó. Como en la ida, los franceses hicieron
un gran ejercicio de defensa. Desde el banquillo, Ancelotti taponó
con la entrada de Sakho el hueco que su zaga presentaba en la banda
derecha, por la que más peligro había llevado el Valencia. Y al
Valencia no le llegó para completar el milagro.
Porque lo que necesitaban los valencianistas era algo
sobrenatural. Tenía que vencer por dos goles a un equipo que sumaba
22 encuentros consecutivos sin perder en su estadio. Y vencer otra
estadística, la que marcaba ocho partidos de los valencianos sin
ganar fuera del suyo en partido eliminatorio en Europa.
La tarea, difícil, se presentaba casi imposible a la vista del
primer tiempo, en el que los españoles apenas hicieron temblar el
edificio defensivo montado por Ancelotti. Siquiera una ocasión de
Soldado al cuarto de hora hizo temblar el Parque de los Príncipes,
que se relamía con los cuartos ante el poco peligro que proponían
los rivales.
Tras el descanso, Valverde dio entrada a Banega y el partido
cambio de color. El argentino se adueñó del centro del campo que
hasta ese momento había controlado Matuidi, comenzó a hacer
funcionar la máquina ofensiva valencianista. Y el PSG tembló.
La recompensa tardó en llegar 9 minutos. El tiempo que necesitó
el Valencia para acercarse al área rival, en una mala combinación
entre Chantôme y Matuidi que permitió a Costa recuperar el balón,
pasar a Jonas que, desde la frontal del área, sorprendió a Sirigu
con un disparo que lamió el poste derecho.
El tanto desestabilizó al PSG y dio fe al Valencia, que comenzó
a serenar su juego y a hacer temblar una defensa que hasta ese
momento había mantenido la solidez.
Desde el banquillo reaccionó Ancelotti poniendo en el césped a
Gameiro y la velocidad del joven atacante parisiense, que hizo su
debut en la Liga de Campeones, equilibró el encuentro.
Incluso en el marcador, porque una jugada de Gameiro, con su
velocidad y su fuerza ante los centrales valencianistas, sirvió
para que Lavezzi igualara la contienda.
El argentino se aprovechó de la jugada de Gameiro y la completó
con potencia. Se estrelló una vez contra Guaita, pero el rechace le
cayó en los pies y a la segunda no falló.